La vacunación sistemática y la vigilancia epidemiológica son esenciales para evitar complicaciones como neumonía y encefalitis
Por: Redacción
LaSalud.lat, Ciudad de México, 13 de abril de 2026 .- El sarampión fue identificado como una de las enfermedades virales más contagiosas, causada por un virus que se transmite por el aire a través de gotas respiratorias expulsadas al toser o estornudar. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, este padecimiento continúa representando un riesgo significativo para la salud pública, especialmente en contextos donde las coberturas de vacunación han disminuido.
Se destacó que el virus puede permanecer activo en el aire o en superficies durante varias horas, lo que facilita su propagación en entornos comunitarios, particularmente en poblaciones no inmunizadas.
Manifestaciones clínicas y evolución de la enfermedad
El sarampión presentó un cuadro clínico característico que inició con fiebre alta, congestión nasal, tos y conjuntivitis. Posteriormente, se desarrollaron manchas blancas en la cavidad oral (manchas de Koplik), seguidas de una erupción cutánea que se extendió desde la cara hacia el resto del cuerpo.
Entre los aspectos más relevantes, se subrayó que:
- La enfermedad puede derivar en complicaciones graves, especialmente en menores de cinco años.
- Las complicaciones incluyen neumonía, encefalitis, diarrea severa y ceguera.
- En casos severos, el sarampión puede ser mortal.
Vacunación: principal herramienta de prevención
La inmunización fue reconocida como la estrategia más eficaz para prevenir el sarampión. La vacuna, generalmente administrada en combinación (SRP: sarampión, rubéola y parotiditis), ha demostrado altos niveles de efectividad.
La Organización Panamericana de la Salud enfatizó que:
- Se requieren dos dosis para garantizar protección óptima.
- Coberturas de vacunación superiores al 95% son necesarias para evitar brotes.
Sin embargo, se advirtió que la disminución en la cobertura vacunal ha generado condiciones para la reaparición de la enfermedad en diversas regiones.
Factores que han favorecido el resurgimiento
Diversos factores han contribuido al aumento de casos:
- Interrupciones en los programas de vacunación
- Desinformación sobre vacunas
- Desigualdades en el acceso a servicios de salud
Estos elementos han permitido la acumulación de personas susceptibles, lo que incrementa el riesgo de brotes.
Vigilancia epidemiológica y respuesta sanitaria
El control del sarampión requiere sistemas robustos de vigilancia epidemiológica que permitan identificar casos de manera oportuna y activar respuestas rápidas.
Se destacó que la detección temprana, el aislamiento de casos y la vacunación de contactos son medidas clave para contener la transmisión.
Asimismo, se enfatizó la importancia de fortalecer las campañas de inmunización y la comunicación en salud para recuperar la confianza en las vacunas.
Un llamado a reforzar la prevención
La evidencia disponible subrayó que el sarampión es una enfermedad prevenible, pero altamente peligrosa en ausencia de inmunización.
El fortalecimiento de las estrategias de vacunación, junto con la educación en salud y la vigilancia epidemiológica, constituye una prioridad para reducir el riesgo de brotes y proteger a las poblaciones más vulnerables.
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